CNN Expansión (Barbarismos) · Barbarismos
Moscu una ciudad donde el jefe de gobierno decide si llueve o nieva
4 de diciembre de 2009 · Bárbara Anderson
Publicado originalmente en CNN Expansión (Barbarismos)
En plena temporada invernal, Moscú está sin nieve. Y nos es una cuestión para tratar en Copenhague en la futura cumbre sobre calentamiento global, sino que es una decisión de estado.
Yuri Luzhkov, el mayor de la capital rusa (el jefe de gobierno) decidió el mes pasado en invertir en aviones caza antes que en palas mecánicas para remover la nieve de las calles. Desde noviembre y hasta marzo, aviones del ejército se encargan de bombardear con una fórmula química las nubes y asi evitar que suelten sus copos sobre la ciudad.
La decisión fue absolutamente económica: mientras que este operativo aéreo le cuesta a la ciudad unos 6 millones de dólares en cinco meses, que nieve copiosamente le cuesta 10 millones de dólares a Moscú. Los mayores gastos son en 5,000 camiones pesados que se necesitan para mantener ‘usable’ a la ciudad, más unos 50,000 empleados extras que se tienen que contratar para limpiar las calles y sin contar las actividades que se dejan de hacer a causa del clima.
Esta medida, que puede sonar un poco exagerada, no es la primera que toma este funcionario –que gobierna la capital desde 1992-.
La idea de ‘bombeardear nubes’ comenzó hace 12 años cuando se trataba de evitar las lluvias en los desfiles de 850 aniversario de la ciudad. Y fueron también jets militares los que se encargaron de pulverizar cualquier intento de aguacero.
Durante meses, un grupo de meteorólogos trabajó día y noche para lograr la formula de iones de plata que sirve para pulverizar las nubes.
Y fueron los mismos técnicos los que tuvieron que crear lo contrario en medio de una sequía, en el verano de 2002.
Aún los moscovitas recuerdan cuando se anunció oficialmente la creación de una ‘máquina de lluvia” tanto para la seca como para acabar con una serie de incendios en los alrededores de la ciudad que habían contaminado el aire y que ponía en peligro a los habitantes de la capital. “Es una especie de jaula plateada, hecha de cables de tungsteno. Se colocó en un techo de la ciudad y desde allí emitía iones de oxígeno. Y no pasó mucho hasta que esta ‘lluvia artificial’ limpió la atmósfera y poco después el ambiente se puso húmedo y lloviznó lo suficiente para apagar los fuegos y regresar el agua a los ríos”, recuerda Bermet, una moscovita emocionada.
Este año, Yuri Luzhkov anunció que ya no quiere presentarse a otra reelección (siente que 17 años ya es mucho). “Lo único que espero es que deje sus inventos como regalo a la ciudad”, me dijo la misma Bermet.